In Destacada, Reseñas

Autor: Andrés Caicedo

 

Editorial: Alfaguara

Una rubia platinada, descocada, a la que solo le interesa la “rumba”, la fiesta, el baile y  que muere por bailar, así es la “Siempreviva”, protagonista de esta, la única novela publicada por el escritor colombiano Andrés Caicedo (1951-1977) quién se suicidó el mismo día en que recibió el primer ejemplar de este libro, su única novela publicada, cuando contaba solo con 25 años de edad.

Caicedo es un autor casi desconocido fuera de las fronteras colombianas, pero aún en su propio país es un secreto bien resguardado, un autor poco leído, poco conocido, un autor de culto. Un autor frenético que hablaba con más pasión del cine que de la literatura y que al mismo tiempo se atrevió a montar obras de Ionesco en su Cali natal y editar la revista de crítica de cine más influyente del cine de su país (“Ojo al cine”), además de escribir varios guiones de cine que nunca se filmaron. Un escritor, en fin, que cumplió a cabalidad con sus propios principios pero que antes lego una obra intensa, vital.

portada-viva-musica

Dicen que Caicedo no sabía bailar pero su novela es un viaje al interior de toda la música que se escuchaba en esos momentos en las calles: rock, salsa, son. Dicen que Caicedo tartamudeaba pero escribió una novela en donde el lenguaje deslumbra, te agarra, te zarandea y te obliga a caminar al ritmo de él, porque ¡Qué viva la música! es una novela  con un ritmo verbal que nunca para, no te suelta y te obliga a bailar al son que te toque.

¡Qué viva la música! Es la historia de una bacanal que no tiene fin, es la historia de la “Siempreviva” una adolescente de clase alta del norte de Cali, que decide olvidarse de todos los convencionalismos sociales y desbarrancarse en la música, en la fiesta, con todos los peligros y todos los placeres que esto conlleva: noches interminables, amores fugaces, ambientes cargados de tensión, todo contando por esta rubia platinada cuyo único deseo es perderse en la música, hacerse uno con ella.

Cali, Colombia, en los primeros años de la década de los setentas es un escenario cargado de música, de fiesta, de desparpajo, pero en el que ya abundan las drogas, en el que la muerte ya ronda, afilando los dientes.

Colombia, no hay que olvidarlo, es un país conservador en donde las nuevas tendencias musicales entraban a cuentagotas y un ejemplo lo vemos en la novela de Caicedo en donde nos cuenta que las mejores fiestas eran las que organizaban los chicos que habían vivido en Estados Unidos, ya que solo ellos tenían los discos y la música que a Colombia todavía no llegaban.

De cierta manera la historia literaria de Caicedo recuerda a lo que en México se dio en llamar como la “Generación de la Onda”: José Agustín, Gustavo Sainz, Parménides García Saldaña, pues al igual que ellos Caicedo buscaba retratar el habla urbana de los jóvenes.

De hecho, como dice el escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet en el prólogo de este libro, Caicedo sería el primer enemigo de Macondo, al buscar generar una narrativa centrada en los momentos históricos como el rock, el cine, pero también centrando su atención en lo que pasaba en las calles de la ciudad, buscando en los callejones oscuros, observando cómo se transformaba la sociedad colombiana. Tampoco podemos olvidar, que la salsa era una música que en esos momentos solo se escuchaba en los barrios populares de población mayoritariamente negra que vivían en medio de una sociedad conservadora y racista, como lo era la colombiana de esos momentos, por lo que escuchar salsa y bailarla representaba simplemente una herejía.

Caicedo fue así una de las voces más inteligentes y lúcidas de su momento, pero también una de las voces más intensas, tanto que como dice el personaje rumboso de su novela, la “Siempreviva” llego al extremo de quitarse la vida en la hora señalada, la hora marcada, los 25 años de edad “porque vivir más allá de eso simplemente era una vergüenza.”

Javier Moro Hernandez
Poeta, periodista y promotor cultural. Poesía suya ha aparecido en las antologías Cupido Internauta (Editorial Generación Espontánea, Cd. De México, 2007), Antología del Recital de Poesía Chilango-Andaluz (Editorial Ultramarina, Sevilla, 2009, 2010, 2011), Somos poetas y qué? Antología Regional del DF (Editorial (H) Nómada, Cd. De México, 2011) y
en revistas como Tierra Adentro, El Perro azul, El Perro, Cinosargo (Chile), El Humo, y en periódicos como El presente (Querétaro) El Financiero (Cd. De México, 2012). Es uno de los coordinares del Recital de Poesía Joven Chilango-Andaluz, festival de poesía que se realiza en la Cd. De México y en Sevilla, España, simultáneamente, desde el año 2008 y del Gabinete Salvaje, Noches de poesía y Artes, desde el año 2010. Es colaborador de la revista por Internet Palabras Malditas y de revistas como Tierra Adentro, El Perro, Donde Ir y de periódicos como La Jornada de Aguascalientes, El Imparcial de Oaxaca, El Presente de Querétaro y El Financiero.
Recommended Posts

Start typing and press Enter to search