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Autor: Irma Gallo

 

Editorial: Vergara

De las acepciones que el diccionario de la RAE da para la palabra PROFESIÓN, la que más me gusta es la tercera: “Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución”, sobre todo, en lo referente a “facultad u oficio” y es que “ser mamá” es un oficio que se aprende sobre la marcha y, por cursi que suene, las retribuciones que por serlo percibimos son tan peculiares como únicas. Dado que, por lugar común que suene, no existe escuela para educarnos en dicha profesión,

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vamos por el cotidiano aplicando el “ensayo-error” y, al tiempo que obtenemos enormes satisfacciones, a veces la vida nos da una que otra trompada. Para tranquilidad de nosotras, es una facultad en cierta semejanza de circunstancias, nuestras hijas e hijos, tampoco llegaron a este mundo, con el título de grado, van, con las herramientas que les vamos enseñando, siendo personas, de a poco.

Sucede entonces que, por ley de vida, por deseo, por instinto y en la mayoría de los casos, en el preciso momento en que nos da la gana, no hemos logrado aprender el oficio de ser hijos cuando ya estamos enrolados en el oficio de ser madres o padres y así, con solamente el deseo de serlo y el anhelo de vínculo y amor, iniciamos el largo camino a la profesionalización.

Lo anterior, viene a cuento no sólo como una diatriba ociosa del ser padres en el siglo XXI sino llevada por la emoción de la lectura de quizá uno de los testimonios más sinceros en torno al ser madre hoy día: Profesión mamá (Vergara, 2014) de Irma Gallo, quien con su experiencia periodística ha sabido combinar en un libro, su propio testimonio haciéndose acompañar de nueve mujeres más que permiten a los lectores, construir una geografía multivivencial del vivirse madres.

Irma, en este su primer libro, no solo abre su pluma, sino su corazón, entre la autobiografía, la crónica, el testimonio y los datos duros, que los hay y no pocos, va construyéndose a lo largo de las páginas, un reportaje de vida. Emociones, sentimientos, preocupaciones van encabalgándose con la cotidianidad, también de una profesión más que exigente: el periodismo, ese que no entiende de mamilas ni pañales o de calenturas, vacunas y pediatras y que es un oficio tan celoso, como posesivo. El oficio, el de periodista, no sabe de horarios, pero sabe de tiempos de entrega, de distancias, de viajes. De cercanías y lejanías. De horas y deshoras. Y combinar ambos oficios, profesionalmente no es solo un asunto de logros sino de retos. De apoyo familiar y laboral. A veces, la frase “hay que robarle tiempo al sueño” es más que una constante que, con la misma constancia, genera satisfacciones.

Hace unos días, la escritora Sandra Lorenzano y los periodistas Laura García y Alejandro Páez Varela, presentaron este libro de una manera entrañable y conmovedora, para muestra, un fragmento del texto de Páez: “… yo soy mi madre y ella está en mí: cuando la noche es oscura y el aire aprieta frío y me quiebra la piel; cuando los torrentes de agua amenazan mis raíces y pienso que no sobreviviré…” y mientras transcribo el fragmento anterior, no puedo sino re-pensar, también, el texto de Sandra Lorenzano homenajeando a las madres que han sufrido el desasosiego por sus hijos desaparecidos, o las sentidas palabras, amorosísimas de Laura García desde su no ser mamá, pero sí amiga, cómplice, hija.

Y es que principalmente, eso es lo que genera el libro de Irma, empatía, amor. Es un testimonio, digo yo, escrito desde el corazón que sólo estará completo en la lectura y la complicidad de la misma.

Adriana Bernal
(Ciudad de México, 1976) Estudié periodismo en el CEU PART (Centro de Estudios Universitarios en Periodismo Arte Radio y Televisión) así como el Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores de la SOGEM. Me dedico al periodismo desde hace 15 años, aunque fue hasta el año 2003 que colaboré semanalmente en una publicación: el suplemento cultural Arena, el cual se publicaba los domingos en el periódico Excélsior. En el año 2007 recibí el Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llego en la categoría de Entrevista y en 2011, el premio de Ensayo ‘Simone de Beauvoir y yo’ que otorgó la revista Debate Feminista con el trabajo “El tiempo del destiempo”. A partir del 2012, el interés por otra forma de desarrollar el periodismo cultural y teniendo como leit motiv la entrevista como género primordial y vital, me he dedicado, de manera independiente a platicar con más de una centena de autores, entrevistas que han visto la luz en diversos medios, entre los que destacan sinembargo.mx, periódico La Razón y mi propio blog, www.entreversiones.net, mismo que dejó de existir para transformarse en una página web de creación varia en la plataforma wix.
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