In Destacada, Reseñas

Editorial: Gedisa

Autor: Nigle Warburton

De entrada, con libros así yo siempre me voy con cuidado y es el mejor consejo que les puedo dar antes de iniciar. Hay que llegar a ellos despacio, porque lo que cuesta más trabajo es deshacerse de los prejuicios literarios que se nos han impuesto frente a libros que en su contenido buscan aportar algo a la persona que los lee, pero sin llegar a la superación personal, género con sus propios mecanismos narrativos y económicos, y para nada deleznable, como nos lo han hecho creer aquellos que ni siquiera los han tenido en las manos.

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Un libro que te enseña a pensar. Si se mira desde afuera de la ventana parece una locura, ¿verdad?, entonces comencé la lectura con mis precauciones, me cuidé de no caer tan fácil en las trampas que acostumbran a colocar los escritores de libros así para mantenerte enganchado, como si de una poderosa droga se tratase. Y llegué a un feliz resultado, que lejos de los disparates que yo consideraba argumentos, nadie me había enseñado a argumentar de una manera tan estructurada, y así me lo hizo ver quien en esos momentos era mi pareja, quien por otra parte casi parecía saberse el libro de memoria. Aquí sí soy ignorante. Porque vas por la vida creyendo que posees un don, si es que se le puede llamar así al difícil acto de ejecutar una buena argumentación, y cuando das con Pensar de la A a la Z (Editorial Gedisa 2014) de Nigle Warburton, descubres que en realidad ni siquiera sabes poner en orden tus pensamientos antes de hablar o discutir con alguien (y miren que es importante en los tiempos que corren).

Seré sincero, si en este libro me hubiese encontrado con lecciones que un maestro trata de que memorice, me habría desecho de él inmediatamente. No sé ustedes, pero a mí no me gustan los libros que te remiten a tu época de formación educativa, aquella donde en más de una ocasión tenías que leer por la obligación de entregar tu reporte semanal de lectura y no por placer. Nada de eso. Lo que se le agradece a Warburton es que se desprenda del tedioso academicismo para transmitir su conocimiento a la gente de a pie, común y corriente, como ustedes y yo. De tal manera que este libro es fácil de comprender por los ejemplos que maneja, fácil de poner en práctica, porque el mismo Warburton nos sugiere distintas lecturas desde un inicio, y, sobre todo, porque nos enseña a estructurar nuestros argumentos una vez que nos muestra y ejemplifica el basto catálogo de distintos tipos de argumentos, los cuales se encarga de desmenuzar para que no nos quede ninguna duda.

Si me permiten les diré que la estructura del libro es divertida, que viene con locas ilustraciones y que se puede manejar como un diccionario, o como un boleto de un gran viaje donde vamos de un punto a otro gracias a un autor que nos lleva de la mano sin considerarnos idiotas, algo que sí ocurre con otros libros de semejante temática.

Óscar Garduño Nájera
Óscar Garduño Nájera ha escrito en las revistas Replicante, GQ México, Opera Mundi, Forbes México, Crónica 13, Cuadrivio, Molino de Letras, entre otras, así como en distintos suplementos literarios, entre los que destacan Laberinto de Milenio. Participó en la Antología de minificciones “Alebrije de palabras”, editada por la UAP, así como en la antología “Tentación de decir” editada por la UNAM. Gusta de la comida china, odia parte de la literatura mexicana del siglo XXI, a Murakami, Bolaño, Benedetti y Sabines, entre otros, y comete faltas de ortografía por convicción y no por estupidez. Su novela ha sido rechazada en tres ocasiones, su libro de cuentos en una y su libro de ensayos concursa en un premio internacional, donde seguramente tampoco ganará.
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