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Autor: Margo Glantz

Editorial: Alfaguara

Debo de hacer una confesión: más allá de uno que otro texto universitario y su columna en La Jornada no había leído nada de Margo Glantz. Díganme ignorante, si quieren, pero así es. Para fortuna mía se me propuso La cabellera andante (Alfaguara 2015) para entrevistar a su autora. He aquí algunas de mis impresiones de dicho libro.

En primer lugar: no intenten catalogar a La cabellera andante porque correrán el riesgo de quedarse locos. Es un libro que no acepta géneros literarios, pero que, por el contrario, en su andamiaje interno atraviesa muchos de ellos. También es un libro que va del ensayo académico riguroso a la simple oración de un anuncio de una marca de shampoo para aclarar el cabello. Y sí, el libro trata de pelos. Un tema que, a decir de la autora, se ha vuelto popular últimamente.

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Si me lo permiten, diré que La cabellera andante es un libro que se edifica a través de cabelleras. Si ustedes creen que hacer algo así es imposible, los invito a leerlo, se llevarán más de una agradable y bien escrita sorpresa.

Margo Glantz lleva más de treinta años impartiendo clases universitarias, por lo que sabe muy bien acerca del rigor y las exigencias en el ensayo académico; y también sabe que en ocasiones la academia tiende a volver engorrosas sus propuestas, anodinas, enclaustradas en conferencias impartidas en auditorios anquilosados donde el tiempo se detiene. Sin embargo, la autora equilibra muy bien cada uno de los ensayos que nos presenta en este libro. Son amenos, entretenidos… me atrevería a decir que hasta nos hacen soltar una que otra carcajada, justo eso: antisolemnes pero sin perder el rigor en el dato histórico, literario.

Otra vez: el libro es un muestrario de cómo se pueden trabajar algunos de los géneros literarios y componer una obra literaria que aparte de ser interdisciplinaria está bien escrita. Observen bien la estructura que tiene el libro y verán cómo se puede escribir a partir de fragmentos. Estamos de acuerdo: Margo Glantz no es la primera que se atreve a hacerlo e incluso ella misma lo señala en la Advertencia que se nos hace al principio del libro, el cual su autora califica de “relicario”.

Ignoro la edad de Margo Glantz y no me interesa saberla. Creo, si es que algo tengo que decir acerca de los años que tiene, que autores como ella consiguen renovarse en cada texto, contrario a lo que ocurre en muchas ocasiones, cuando el autor ya no hace sino reciclar lo que ya había reciclado, repetirse, volverse monótono. Margo Glantz escribe con una frescura y una irreverencia propia de alguna jovencita que se suelta el pelo, sin embargo, no podemos olvidar la experiencia que ella trae tras de sí, lo fácil que se le hace mover la pluma, lo fácil que se le hace nadar entre las distintas aguas que conforman la literatura, hasta entregarnos libros que se disfrutan como éste.

Óscar Garduño Nájera

Óscar Garduño Nájera ha escrito en las revistas Replicante, GQ México, Opera Mundi, Forbes México, Crónica 13, Cuadrivio, Molino de Letras, entre otras, así como en distintos suplementos literarios, entre los que destacan Laberinto de Milenio. Participó en la Antología de minificciones “Alebrije de palabras”, editada por la UAP, así como en la antología “Tentación de decir” editada por la UNAM. Gusta de la comida china, odia parte de la literatura mexicana del siglo XXI, a Murakami, Bolaño, Benedetti y Sabines, entre otros, y comete faltas de ortografía por convicción y no por estupidez. Su novela ha sido rechazada en tres ocasiones, su libro de cuentos en una y su libro de ensayos concursa en un premio internacional, donde seguramente tampoco ganará.

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