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Antología de cuentos

 

Editorial: Cal y Arena

Sin duda los llamados hoteles de paso han creado ya su propia mitología, sus propias historias, sus propios misterios y no hay ciudad que no guarda entre sus anécdotas más disparatadas y más lúgubres las historias que tienen a estos hoteles como escenografía perfecta de estas tragedias, que en muchas ocasiones nos desnudan al alma humana. O parte de ella, por lo menos.

La imagen que muchos tenemos de los hoteles de paso es que son oscuros, sórdidos y que guardan en su seno, historias macabras, historias de asesinatos, de muerte. Pero también podemos decir que los hoteles de paso son esos lugares en donde se pueden contar muchas historias de soledad, de caída, de personajes extraviados que solo encuentran un poco de sosiego en esas camas mal tendidas, en esas habitaciones oscuras, que esconden corazones destrozados, soledades, pasados que han regresado para encontrar a sus protagonistas pagando el precio de sus traiciones o de sus abandonos.

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Los hoteles de paso se han convertido con el paso del tiempo en las entradas a un inframundo del que poco conocemos. En ese sentido la editorial mexicana Cal y Arena publicó la colección de cuentos titulada así, “Hoteles de paso”, una colección con 12 cuentos seleccionados por el editor y periodista Juan Manuel Gómez, que incluye nombres tan importantes como las del del escritor norteamericano Barry Gifford, o de los escritores mexicanos Alberto Ruy Sánchez (autor de, entre otros libros,  Los jardines secretos de Mogador), Guillermo Fadanelli , Jennifer Clement, Juan Carlos Baustista, Laura Emilia Pacheco, Juan José Roríguez, la escritora chilena Carla Guelfenbein, Ignacio Trejo Fuentes, Miriam Mabel Martínez, Alonso Cueto, Brenda Lozano.

Todos escritores de reconocida trayectoria que nos presentan en esta antología una serie de registros narrativos distintos, pero que gracias a la labor del compilador, terminan complementándose unos a otros, generando un viaje desde las frías y oscuras autopistas norteamericanas, con el cuento “Por siempre jamás” de Barry Gifford hasta esos hoteles y restaurantes de paso que abundan por todo el país, que la protagonista del cuento “Lugares que no sobrevivirán” de Brenda Lozano, detesta desde pequeña pues su padre acostumbraba robarse de ellos cerillos, mantelitos, y cuanta cosa se encontrará a su paso, para alimentar una manía personal.

“Hoteles de paso” es una antología con cuentos sólidos, que nos abren la puerta a universos personales en donde lo que campea es, en la mayoría de las ocasiones, el miedo y la soledad.

Hay una contrasentido, nos dice el compilador Juan Manuel Gómez, cuando hablamos de “hoteles de paso”, pues ya de por sí un hotel es justo eso, un lugar de paso. Pero todo el mundo sabe que éste tipo de hoteles son lugares que se rentan por horas, por un momento, y cuya finalidad siempre es diferente al del resto de los hoteles, ya que en ellos siempre buscamos escondernos de algo o de alguien. No ser encontrado, no ser visto. Las causas pueden ser completamente disímbolas, distintas, pero la intención es casi siempre, pasar desapercibido, no ser visto, volverte invisible.

La soledad, la oscuridad que conjugan las habitaciones de los hoteles de paso, nos hablan de historias dolorosas, como las que podemos encontrar, por ejemplo, en los cuentos de “Love Motel” de la escritora norteamericana avecindada en México, Jenifer Clement, quién nos narra las visitas conyugales que una mujer le hace a su marido en el DF, arrestado por vender marihuana en el centro de la ciudad. El hotel de paso, cercano a la cárcel, es el lugar en donde la mujer tiene que dejar a su pequeña hija, encerrada y amarrada durante siete horas, pues no hay nadie que la cuide por tres días en la sierra de Guerrero, de donde son originarias, o el cuento “Hacia el sur” de la escritora chilena Carla Guelfenbein, quién nos cuenta el encuentro fortuito de una niña con un explorador en el bar de un hotel. La niña se encuentra ahí, esperando a su mamá, que ha ido a encontrarse con un cliente que se ha alojado con un nombre falso en una de las habitaciones. El encuentro saldrá mal y la niña quedara sola, a merced de los lobos que habitan esos pasillos sucios y oscuros y el explorador, un hombre solitario y derrotado por el alcohol, se dará cuenta que al proteger a la niña y hacerse responsable de ella, ha encontrado la forma de lavar un poco de los pecados cometidos a lo largo de su vida.

Historias dolorosas, que nos muestran aspectos crueles y terribles de la naturaleza humana en unas pocas páginas, pero que se pueden contrastar con cuentos como “Los leones fantasmas del Hotel Paraíso” de Alberto Ruy Sánchez, y “RomA/Amor” de Ignacio Trejo Fuentes, que nos relatan los aspectos gozosos de los hoteles de paso, esos aspectos que tienen que ver con el amor prohibido, las noches de pasión, el encuentro de la carne y los deseos. La parte, que podríamos definir, como esencial en la vida de los hoteles de paso, la búsqueda de la pasión y el placer.

Sin duda la vida de los hoteles de paso, sus circunstancias, las historias que transcurren en su interior son parte esencial de la vida urbana moderna, sin esos lugares, todas estas historias, todos estos secretos no tendrían un lugar en el cual poder contarse, en el cual poder guarecerse. Al final, las historias que componen la antología “Hoteles de paso” son historias humanas, crudas y amorosas, crueles y sensibles, pero sumamente humanas, sumamente cercanas.

Javier Moro Hernandez
Poeta, periodista y promotor cultural. Poesía suya ha aparecido en las antologías Cupido Internauta (Editorial Generación Espontánea, Cd. De México, 2007), Antología del Recital de Poesía Chilango-Andaluz (Editorial Ultramarina, Sevilla, 2009, 2010, 2011), Somos poetas y qué? Antología Regional del DF (Editorial (H) Nómada, Cd. De México, 2011) y
en revistas como Tierra Adentro, El Perro azul, El Perro, Cinosargo (Chile), El Humo, y en periódicos como El presente (Querétaro) El Financiero (Cd. De México, 2012). Es uno de los coordinares del Recital de Poesía Joven Chilango-Andaluz, festival de poesía que se realiza en la Cd. De México y en Sevilla, España, simultáneamente, desde el año 2008 y del Gabinete Salvaje, Noches de poesía y Artes, desde el año 2010. Es colaborador de la revista por Internet Palabras Malditas y de revistas como Tierra Adentro, El Perro, Donde Ir y de periódicos como La Jornada de Aguascalientes, El Imparcial de Oaxaca, El Presente de Querétaro y El Financiero.
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