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El-Jardin-de-cemento-Ian-MacEwan

Autor: Ian MacEwan

Editorial: Tusquets

En un ambiente de decadencia social y cultural, cuatro hermanos adolescentes tienen que hacerse responsable de sus vidas tras el fallecimiento repentino de sus padres. Primero del padre, un tipo extraño, antes de morir ha construido un jardín de cemento en la parte trasera de la casa en donde no crece ni una sola planta, ni una sola flor. Después de la madre, una mujer tranquila, silenciosa, se recluye en su cuarto antes de morir dejando a sus hijas encargadas del funcionamiento del hogar, por lo que en un mes los cuatro hijos tendrán que aprender a vivir solos. Pero Julie, Jack, Sue y Tom tendrán que mantener en secreto la muerte de sus padres para no ser separados y enviados a hogares distintos. Los tres mayores deciden enterrar el cuerpo de su madre en el sótano de la casa en una tumba improvisada y no decirle nada de eso a su pequeño hermano Tom.

Así empieza esta novela inquietante y poderosa del escritor inglés Ian MacEwan, (Sussex, 1948), autor de, entre otras libros, de Expiación, su novela más famosa, llevada al cine en el 2007 y que fuera protagonizada por Keira Knightley y James Macevoy. El Jardín de cemento que fue publicada originalmente en 1978 se centra en las tensiones que surgen entre estos cuatro jóvenes que viven solos en esa casa fantasmal perdida en medio de un suburbio dominado por los bloques de departamentos de interés social.

Contada en primera persona por Jack, quién sufre el rechazo de sus hermanas y de sus compañeros de clase por el terrible acné que sufre, la historia nos parece de pronto contada desde un futuro que no alcanzamos a entender, uno en donde las relaciones sociales se suscriben a lo más básico, a lo más elemental. Sin embargo las relaciones de estos cuatro hermanos nunca se han suscrito a lo que dicta la normalidad.

Hay una tensión sexual entre los hermanos mayores pues Julie y Jack jugaban con su hermana menor Sue, con distintos juegos y escarceos sexuales que iban aumentando de tono y que iban perdiendo lentamente su inocencia, juegos que se acercaban peligrosamente al momento en donde todo era posible.

Sin embargo la enfermedad de la madre y su posterior fallecimiento le permitirían a Sue negarse a continuar y alejarse de esos juegos. Sin embargo ella y su hermana Julie tendrán que madurar rápidamente para poder llevar las riendas de este hogar gobernado por las pasiones y pulsiones juveniles y en donde el poder recae en ella y en Julie, quién es una hermosa jovencita, popular en la escuela, gracias a esa belleza que turba tanto a los hombres que la rodean. Jack quien intenta atraer la atención de sus hermanas, es un chico solitario, que al final de un tiempo decide abandonar la escuela y vagabundear, aprovechándose de que nadie le dice nada.

El Jardín de cemento es una novela que aborda el lado oscuro de estos adolescentes, una que indaga en sus deseos, en sus insatisfacciones, en sus miedos, y que no se detiene ante las posibilidades que dicta la moral tradicional, ya que el deseo y la tensión sexual entre los hermanos está ahí a lo largo de todas las páginas del libro.

La obra de Ian MacEwan se ha caracterizado a lo largo del tiempo por esta indagación en el lado oscuro, violento y siniestro de sus personajes. El trabajo de MacEewan nos permite observar y desmontar los mecanismos que hacen que sus personajes decidan trastocar el orden y la moral y enfrentarse así a sus monstruos y a sus deseos más recónditos, más oscuros.

En El Jardín de cemento  podemos seguir el viaje vital de Jack, que al final de cuentas es solo un chico de quince años, con deseos que todos hemos conocido, con muchas insatisfacciones, con un vacío vital que de repente se convierte en felicidad al conocer el cuerpo  tantas veces deseado.

Sin embargo todo se complicará en la relación de los hermanos pues Julie es una jovencita coqueta y vanidosa, que gusta de comprarse ropa cara y lucirla y conocer chicos más grandes que ella con autos y ropa llamativa. Así que un día llega a la casa con su nuevo novio, Derek, quién se da cuenta de que las cosas en esta casa son extrañas y empieza a husmear e indagar sobre la desaparición de la madre. Hay que recordar que por más que estos chicos han logrado engañar al sistema educativo y social durante varios meses y que nadie se ha preocupado mucho por la desaparición de la madre, son solo eso, unos chicos y cuando Derek comienza a preguntar se da cuenta de que tienen un secreto que él ´puede desvelar y aprovecharse de ellos.

El Jardín de cemento es una novela de extraña belleza; la belleza de las cosas abandonadas, derruidas. La belleza de la de la decadencia, podríamos decir. Y lo que vemos en este cuadro, en esta fotografía de la vida de estos cuatro chicos, es la decadencia de una sociedad en la que las instituciones pretenden tener aún una influencia sobre la vida de las personas cuando esto ya no es así, por lo que vemos es que estos jovencitos han decidido escapar a ese control, tomando en sus manos su vida, sus decisiones. Decisiones que nos demuestran que la vida puede ser más anárquica de lo que muchos creemos.

Javier Moro Hernandez
Poeta, periodista y promotor cultural. Poesía suya ha aparecido en las antologías Cupido Internauta (Editorial Generación Espontánea, Cd. De México, 2007), Antología del Recital de Poesía Chilango-Andaluz (Editorial Ultramarina, Sevilla, 2009, 2010, 2011), Somos poetas y qué? Antología Regional del DF (Editorial (H) Nómada, Cd. De México, 2011) y
en revistas como Tierra Adentro, El Perro azul, El Perro, Cinosargo (Chile), El Humo, y en periódicos como El presente (Querétaro) El Financiero (Cd. De México, 2012). Es uno de los coordinares del Recital de Poesía Joven Chilango-Andaluz, festival de poesía que se realiza en la Cd. De México y en Sevilla, España, simultáneamente, desde el año 2008 y del Gabinete Salvaje, Noches de poesía y Artes, desde el año 2010. Es colaborador de la revista por Internet Palabras Malditas y de revistas como Tierra Adentro, El Perro, Donde Ir y de periódicos como La Jornada de Aguascalientes, El Imparcial de Oaxaca, El Presente de Querétaro y El Financiero.
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