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Autor: Luis Zapata

Editorial: ediciones cal y arena

Otra vez, inesperada pero siempre temida. Llega la depresión a la vida de Orlando Barreto. Los primeros días, quizá semanas, sólo se manifiesta por medio de un ligero cansancio que no llega a ser alarmante: Orlando Barreto tiene más ganar de dormir, y busca la cama para hacer pequeñas y reparadoras siestas. Se dice que está recuperándose de la anterior temporada en que anduvo activo, entusiasta, acaso eufórico. Así es esto de la energía, se dice; es normal, son rachas, no se puede estar todo el tiempo arriba. Pero la verdad es que el sueño a veces se vuelve inoportuno, y Orlando Barreto cabecea incluso cuando se sienta a la mesa para comer (¿o eso fue antes?), sí, eso fue antes, durante los últimos días de la temporada activa/entusiasta/eufórica: mientras Orlando Barreto se movía, todo estaba bien, pero bastaba con que se sentara en una silla, en el asiento de un coche- afortunadamente él no maneja-,en el sillón de una sala en una fiesta, para que el sueño se apoderara de él, como si tuviera narcolepsia).

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Luego, la necesidad de sueño va en aumento, y ya no son suficientes las pequeñas siestas y los cabeceos: duerme una o dos horas en la mañana, una o dos horas en la tarde. Aún piensa que está reponiéndose y que pronto pasará esa etapa. Pero no pasa, y viene entonces el desaliento, las preguntas sobre el sentido de su vida, esas preguntas que no tienen respuesta, o sólo una respuesta que él no quiere oír, ¿o sí?, ¿sí quiere?

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