In Reseñas
9788432222993

Autor: Mo Yan

Editorial: Seix Barral

A pesar de las diferencias que separan a la cultura china de nuestra realidad, sus similitudes con el modelo capitalista de Occidente son más de las que podría pensarse y no sólo a nivel de política económica, sino en la propia ideología de los habitantes que también siguen el arquetipo del éxito basado en el dinero y la realización profesional. Nacido en 1950 en una familia de campesinos de Shandong, China, para Mo Yan o Guan Moye – su nombre real- ese ideal de vida materialista parece remoto durante su infancia y juventud, situación que empeora cuando es expulsado de la escuela. En esta primera etapa, debe cumplir con su cuota de humillaciones y desencantos, antes de aferrarse a la academia como vía de escape de la mediocridad. Con el tiempo se impone su anhelo de escritor y, tras superar otros tantos traspiés, se consolida como autor en su país y a nivel internacional sale del anonimato en 2012, con la obtención del Premio Nobel de Literatura.

Ésta es la historia Cambios, donde Mo Yan no sólo se narra a sí mismo, sino también a la sociedad china: sus tradiciones, sus prejuicios sociales y, principalmente, el individualismo voraz que contrasta con el socialismo oficial. Como autobiografía, la obra de Mo Yan resume los acontecimientos que contribuyeron no sólo a su prestigio literario, sino a la construcción de su proceso creativo. En su versión de lo ocurrido, están los eventos que marcaron al hombre, con las licencias que se permite el escritor. En esos hechos descubrimos los temas que inquietan a Mo Yan y que explora en otros títulos de su obra.

Aunque existen paradigmas que determinan la ubicación de una persona en el escenario social, su estatus puede modificarse y mejorar si aprovecha su entorno y sus talentos propios. En Cambios encontramos la ejemplificación de esto con la trayectoria de dos personajes: la del propio autor y la de He Zhiwu, a quien conoce desde la infancia. Los contrastes entre ambos son muchos, pero el objetivo es común: la mejora de su estado inicial. Mo Yan elige la vida militar, un tanto obligado por sus circunstancias, pero motivado, eventualmente, por sus intereses académicos y literarios. Su camino implica esfuerzo y sacrificio, premiado con su destino final: la literatura. Por su parte, He Zhiwu  se desenvuelve en el comercio y se vale de su ingenio para llegar a un éxito casi inmediato, gracias a su sagacidad.

En la sociedad china, el determinismo es política pública, pero el individuo tiene posibilidades a su alcance para trasgredir al sistema y cambiar su realidad. La vocación literaria de Mo Yan y el ingenio ambicioso de He Zhiwu son los elementos principales en el progreso de ambos personajes. He Zhiwu sabe desde muy temprana edad lo que quiere ser y lo resume en un ideal: el papá de otra de sus compañeras de clase, Lu Wenli. Al tener clara su meta, explota sus talentos y su conocimiento social desde el principio de su travesía y, aunque su aspiración no se cumple como lo tenía planeado, consigue todo lo que cree necesario para suponerse un hombre de éxito. Este personaje confirma lo que no es ningún misterio: además de los talentos propios y la claridad de metas, el oportunismo y la falta de escrúpulos son necesarios para el éxito material.

Sin embargo, aunque la importancia de la prosperidad económica en la sociedad china es una constante en la novela de Mo Yan, esto no es lo único que se necesita para alcanzar una posición privilegiada. La notoriedad y el prestigio son los que consolidan un cambio real en la situación de los personajes. Aunque de más difícil acceso que el mundo de los negocios, el éxito en las carreras militar y literaria inspira un tipo de respeto que el dinero por sí sólo no garantiza. Por ello, a pesar de la falta de precisión en sus objetivos, Mo Yan tiene la noción vaga de que su búsqueda no es sólo material, si bien este aspecto es indispensable. La falta de suerte y su propia inseguridad son los principales generadores de los obstáculos que postergan su ascenso, no obstante, su determinación es un talento sutil que resulta tan efectivo como el ingenio de He Zhiwu. Al final, ambos personajes consiguen evitar una existencia insignificante, pero su postura con respecto a lo vivido es diferente. He Zhiwu sigue en la dinámica de apropiación y acumulación, para llenar el vacío del pasado que añora. En contraste, Mo Yan utiliza la reflexión literaria para cerrar ciclos previos y, por fin, dejarlos atrás.

Bere Gutiérrez
Paseante de Comunicación y Letras Hispánicas, con un respiro de estudios cinematográficos. Casi doce años de experiencia en medios. Con el mismo gusto le leo a los clásicos que a Sherlock Holmes, a Chéjov que al Señor de los Anillos, a la Vita Nuova que a las Crónicas vampíricas.
Con amplio acervo sobre cuentos de hadas y literatura infantil que permanece oculto ante la falta de infantes que lo hagan bien visto por la sociedad.
Le vengo manejando desde el cine mudo hasta las palomeras de superhéroes, pasando por el Ciudadano Kane, las épicas del cine fantástico y las fantasías animadas de ayer y hoy.
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