In Destacada, Reseñas

Autor: Frank Miller

 

Dibujo de: David Mazzucchelli

Siempre he sostenido que más que un superhéroe, Batman es un psicópata que ve en cada vilano al asesino de sus padres y eso hace que su cruzada no termine. Si a lo anterior le agregamos que dentro del universo del Caballero Obscuro hay una impresionante galería de villanos cuyo común denominador es, precisamente la locura, entendemos que en cada enfrentamiento Batman en realidad se está viendo al espejo y el reflejo por supuesto que no es grato pero es así, justamente como el propio personaje se ve siempre a sí mismo; como la locura que combate y que en realidad vive de forma permanente dentro de él y se exige cotidianamente erradicar. Es quizá, junto con Spider Man el personaje que tiene la mejor galería de villanos. Nada de poderes extraordinarios, todo está en la mente y es la mente la que debe resolver los conflictos que le presentan sus villanos. Desde el genial Joker, pasando por The Riddle, Scarecrow o el mismo Penguin. Y qué decir de la ambivalente relación con Selina Kyle (Catwoman) que además de bisexual parece destinada ser un contrapeso interesante al encapotado (Gordon, el de la serie Camp de los 60 dixit).

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Todo esto viene a colación porque recientemente se editó en castellano otra vez la formidable novela gráfica obra del genio Frank Miller y dibujada por David Mazzucchelli de manera magistral. Veamos: ¿a quién de nosotros se nos había ocurrido pensar en los errores que comete un superhéroe cuando está en la etapa de definición del personaje que el mismo ha creado cual post adolescente que aún no define la carrera a estudiar y ya está en el último semestre del bachillerato? Eso es lo que plantea Miller en esta obra. Revisa con ojo curioso como Batman se equivoca muchísimo durante su primer año y no sólo eso sino que además aborda la incipiente relación de un joven detective Gordon que recién arriba a Gotham y se encuentra con una corporación corrupta y debe sobrellevar el embarazo de su esposa con todas las preguntas que surgen cuando un próximo padre de familia se cuestiona si vale la pena traer nueva vida a ese mundo. Además de ello está el factor de Catwoman, esa novel ladrona que también tiene una vida y una motivación que no sólo es buscar la manera de robar a la gente. Suena muy conocida esta historia. Claro. Como no va a ser conocida si esta es la trama en la cual Christopher Nolan se basó muy libremente para iniciar su trilogía del Caballero Obscuro.

En suma, nos encontramos con una excelente historia que nos atrapa de principio a fin y que es desde el momento en que se publicó originalmente en 1986 considerada un clásico del noveno arte. Nos podemos quejar mucho de lo poco que nos dejó la década de los 80′, de lo superficial que fue, de cómo se revirtieron las libertades que se vivieron en los 70′, de como un cowboy bravucón fue presidente de los Estados Unidos e hizo tanto daño a la humanidad o de como un criminal encubridor llegó a regentear una institución como la iglesia católica que de por sí está muy podrida pero lo que sí debemos reconocer es que por lo menos en la música y en los cómics esa década fue de lo mejor que le pudo pasar a esas artes. Es en esa década que surge la maravillosa Watchmen, The Dark Knight Returns, Daredevil Born Again del mismo Miller también con Mazzucchelli. Obras maestras del cómic que deben de estar en la biblioteca de todo amante del arte secuencial y aquí está la oportunidad de empezar con una de ellas.

Ernesto Urzúa
Sociólogo especializado en medios. Más de 20 años de experiencia en radio. Cinéfilo escritor de reseñas, fanático de subgéneros como cine bizarro, de luchadores, terror y todo exceso visual. Melómano conductor de El Tintero en Radio UdG. Amante de los comics. Eventual comentarista deportivo y jugador de tenis. Geek.
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