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A la pregunta de si tener un perro te hace un mejor ser humano, Anamari Gomis Iniesta respondió sin pensarlo mucho: “Yo quisiera imaginar que sí, el compromiso que adquieres con un perro, si es que de verdad lo adquieres, te hace un ser ético, un ser preocupado por el otro que también te quiere y también se preocupa por ti, y el toma y daca es absolutamente puro amor, pura relación sana y real”.

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No quiero sonar cursi –expuso-, lo único que te quiero decir es que sí nos hacemos mejores. Claro que sé de gente que ha sido horrible y ha sido buena con los animales, eso dicen de Hitler, yo no me lo puedo imaginar, no me puedo imaginar esa distorsión en esa mente de querer a los animales y a los seres humanos asesinarlos, pero de todo hay en la viña de los Dioses en este planeta. Lo que sí creo es que crecer con un perro, cuando eres niño, te da una diferente idea de la relación con el ser humano y con los animales y te hace responsable.

“Dejar Huella, antología de cuentos sobre perros”, es la nueva obra de Anamari Gomis Iniesta y refiere que en cuanto le dijeron en la editorial Cal y Arena que haría una antología de perros, su emoción creció porque saben que es de lo más perrera que se puedan imaginar y su respuesta fue inmediata: “Ya están”.

Empecé a hablar con los escritores –dijo-, que yo sabía que han tenido perros, que tienen perros que los aman, que ven por ellos, que sienten este acercamiento con la naturaleza, que en el fondo es como algo que te dice que hay que voltear a ver a la naturaleza y hay que ser responsables y encargarnos. Ese es el punto número uno de nuestra agenda mundial el día de hoy  para todos los que vivimos en este planeta.

Y escogí a todos estos grandes escritores que ves aquí –abundó mirando hacia el libro que reposaba en su regazo-, desde Sergio Pitol, Ángeles Mastreta y María Luisa “La China” Mendoza, en fin un grupo de espléndidos escritores, entre ellos una que ha escrito libros de violencia como Orfa Alarcón y no sabes con que delicadeza trata en su cuento de su perra “Yoko” y te puedo jurar que la primera página de su libro “Perra Brava”, te deja temblando, y no es de perros, es de narcos.

“Hay perros de todos en este libro, hay para empezar cuentos, como el de Anayet Yeya que es una extraordinario cuento que nos enfrenta a un mundo terrorífico, que es el de los robots y que un perro se pueda convertir en la memoria de un perro verdadero transformado en un pequeño robot, hasta perros no tan amables como los perros de un joven escritor, Eduardo Serdán, y perros perseguidos como el de David Martín del Campo, un perro que lo persiguen en un pueblo para matarlo, y lamentablemente sabemos que esas cosas pasan”, refirió la escritora.

Y recalcó: “Entonces el libro te puedo decir que es muy lúdico, que me produce una enorme felicidad, no porque lo sienta mío, es un libro de cada uno de los escritores, yo lo único que hice fue reunirlos, pedirles que escribieran y escribir un prologuito, eso fue todo, pero me produce enorme felicidad porque es uno de mis temas favoritos, te puedo decir que amo la literatura, la música, pero por sobre todo a los perros”.

Comentó también que la moraleja del libro es que cada uno de los perros sí dejan huella. “Hay uno de los relatos que me pareció precioso, de Rafael Pérez Gay, donde habla de dos perros, el primero se convierte en un fantasma que vive en su casa, en su estudio y el autor hace enormes reflexiones; luego ya se vuelve festivo porque habla de su nueva perra ‘La Mosca’, que es una monada de perra”.

“Y claro que di dejan huella, ahí esta ese perro que es un fantasma, alberga su casa, su estudio, ahí está, persiste; todos nuestros perros se quedan con nosotros, desgraciadamente tienen una vida corta y cada uno de ellos, cada uno de mis perros está vivo en mí y los voy buscando en otros perrucos… aunque te puedo decir la verdad cada perruco para mí es una alegría, su cara, su manera de portarse, de sentarse, siempre son un descubrimiento más allá de la literatura, esa es mi pasión por los perros”, explicó Anamari Gomis, relejando en su rostro una emoción que probaba como ciertas cada una de sus palabras.

P.- Usted escribió de temas personales como el caso del exilio que vivieron sus padres al llegar de España tras la guerra civil, ¿aquí también hay vivencias personales?

R.- Hay un relato precioso de Sandra Lorenzano que llega con el exilio argentino de los años 70 tras el golpe militar, llega de niña con sus hermanos y sin el perro familiar; y de repente los amigos argentinos de la familia le compran un boleto de avión al perro y lo mandan a México, es un relato hermosísimo, pero claro que eso hace eco en mí pensando en mis papás que salieron huyendo de la guerra, cosa que trabajé en una novela que se llama “Ya sabes mi paradero”. En este libro no hay más que los ecos de los otros escritores, que es la maravilla de la literaria, que te enfrenta con tus propios ángeles y con tus propios demonios, entonces cada texto de “Dejar Huella”, en efecto nos deja una huella.

El año pasado (2016) Anamari Gomis llegó a la FIL con la novela “La vida por un Imperio” y ahora está escribiendo un libro dificultoso porque es un libro sobre la vejez, “pero no quiero que sea lúgubre, porque yo no lo soy, necesito ese espacio lúdico que te permite la literatura para mirar al mundo, si no vez al mundo con un poco de sorna, estamos mal; entonces todavía no le encuentro ese lado, estoy en ese momento crítico en el que ya empecé a escribir, pero no me sigo de filo porque no me asiento muy bien ni en el lenguaje, ni en cómo voy a tratar exactamente las voces”, planteó la escritora española.

Finalmente sobre el escritor jalisciense, Juan Rulfo, dijo: “El gran escritor de todos, además fue mi tutor, adorado, adorasisísimo, yo quisiera decir que sí hay influencia de él en mi trabajo, pero lo que sí hay es una admiración profunda, enorme, cabal, un homenaje constante de mi parte”.

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